Seúl, la ciudad inteligente de Asia

La capital de Corea del Sur, hace muchos años estaba lejos de convertirse en una de las cinco economías metropolitanas del mundo. Resurgiendo de las cenizas de una guerra debido al ¨milagro del río han¨, como le llaman sus habitantes, Seúl destaca como un emporio tecnológico en Asia. En los últimos años se ha fortalecido como una de las metrópolis más importantes del mundo, destacando por diversos factores económicos y la amplia competitividad laboral. En la actualidad es un epicentro de crecimiento tecnológico y de innovación, encontrándose a la vanguardia de ciudades como Tokio, Nueva York o Los Ángeles.

¿A qué se debe el crecimiento a nivel tecnológico de esta ciudad asiática? La clave de esto se encuentra en su filosofía de economía innovadora. Antes de los años ochenta, Corea del Sur venía de un largo periodo de dificultades económicas producto de la ocupación japonesa a comienzos del siglo XX y de la Guerra de Corea en los años cincuenta, incluso su población se redujo a la mitad durante los primeros años de ese siglo. A principios de los años noventa, el panorama completo cambió, el gobierno comenzó la implementación de un plan público de modernización, esto incluyó la construcción de una infraestructura de banda ancha pública y una serie de programas dirigidos a proveedores de servicios de telecomunicaciones, estimulando de esta forma la libre competencia.

Este proceso de modernización se dio durante la última década del siglo, para los primeros años del siglo XXI la población general tenía mucho más acceso a la información online que cualquier otra en el mundo. El año 2003 marcó pauta para esta ciudad, la inclusión de una fibra óptica que conectó todas las agencias gubernamentales, la convirtió en pionera de infraestructura TIC en gobiernos electrónicos. Durante esta primera década, la ciudad en su totalidad comenzó a disfrutar de un servicio de internet de alta velocidad y acceso público, esto se enlazó con el sistema de seguridad y transporte de toda la ciudad. 

Ahora bien, en el marco de todo este desarrollo tecnológico, lo que hace a Seúl la Smart City de Asia es sin lugar a dudas, su estrategia de economía innovadora que cruza la proyección tecnológica gubernamental con la creación de una cultura tecnológica para la población. Esta política cultural se consagra en el año 2015 cuando el gobierno coreano cambia el concepto de ciudad hacía un ambiente inteligente, impulsando espacios de crecimiento de startups, un sistema de telefonía para todos y la inyección de capital para mejorar aún más la velocidad de banda ancha, siendo para ese año una de las más rápidas del mundo.

Este ambiente innovador inunda todos los espacios de Seúl, un habitante común tiene acceso a sistemas de localización interconectados en toda la ciudad, su sistema de seguridad hogareño ya no se compone de llave y cerradura, ahora es capaz de acceder a su hogar a través de un dispositivo de máxima seguridad que funciona con una clave de cuatro dígitos. 

La adquisición de tecnología de vanguardia es un aspecto que el gobierno ha tomado como prioridad, desde principios de esta década la ciudad ha adoptado un sistema de reciclaje de viejos equipos por nuevos equipos, debido a la facilidad de consumo, los habitantes que adquieren nuevos equipos pueden obtener una reducción de impuestos donando su antiguo equipo, estos equipos donados son reparados y distribuidos de forma gratuita a población de escasos recursos. 

Ejemplos como estos de alcance tecnológico, son solo unos pocos comparados con todo el crecimiento que la ciudad está presentando, haciendo del interés por seguir siendo una ciudad inteligente un asunto de toda la población, donde nadie debe quedarse atrás. Esta ciudad asiática suele compararse con Sillicon Valley en Estados Unidos, tomando en cuenta todo el crecimiento que ha tenido, incluso diversos estudios le han colocado por encima de esta última. 

Obteniendo galardones en varios años como una de las ciudades más inteligentes del mundo, Seúl sigue siendo objeto de inversión y crecimiento. La empresa Google abrió un campus en el distrito de Gangnam, este ha sido desde entonces, lugar de nacimiento de varias startups. Seúl continúa reinventándose, con la instalación de contadores inteligentes planea una reducción del consumo de energía en la ciudad, mediante sistemas de trabajo inteligentes busca formas más prácticas de trabajo para los empleados públicos, a través de tecnología de televisión en circuito cerrado, ofrece un sistema de seguridad para población vulnerable como niños y ancianos. A nivel de transporte Seúl cuenta también con un sistema inteligente, mediante un boletín digital los ciudadanos pueden conocer los horarios de autobuses y direcciones, el alumbrado público de la ciudad es reductor del consumo de energía y algunas ofrecen incluso servicio de internet.

Sin lugar a dudas la clave de una ciudad inteligente es la comunicación a otro nivel, todas las políticas tecnológicas implementadas en esta ciudad de la mano con el macro proyecto de Smart Seoul del año 2015 han convertido a esta capital asiática en una ciudad inteligente, ya que puede conectar a sus ciudadanos entre sí, haciendo de la tecnología una herramienta efectiva que facilita sus vidas, gestando espacios de innovación para seguir creciendo y mejorando los procesos de desarrollo. Una ciudad inteligente nunca duerme, en su epicentro se está creando siempre una nueva idea que revolucionará al mundo.

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